Gracias: Valdepeñas.

Gracias: Valdepeñas.

Joaquín Brotons Peñasco

Mi admirado don Antonio Machado escribió: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”. La mía es también la de un patio de una casa centenaria con galería de madera y cueva excavada a mano de piedra caliza, que tenía tinajas y ya no existe, pero que estuvo situada en la calle: Real, 6, en Valdepeñas y era lindera con la Confitería: “El Triunfo” y con la zapatería de: “El Colorín”, donde nací en 1952 y en la que viví con mis padres y mis hermanas: Isabel y María Jesús- Hoy aquí presentes, junto al resto de mi familia-. Los que ya no pueden estar son mis padres, Francisco Brotons Gonzálvez y María Jesús Peñasco Sánchez, fallecidos y a los que le dedico estas palabras, dado que yo, lo que soy- poco o mucho – se lo debo a ellos.

MI INFANCIA

Mi infancia está repleta de aromas y perfumes a vendimia y a “pisa”-molturación de las uvas-, porque mi papá era el que elaboraba el vino en la bodega: “Sta. Pola”, que fundó, en 1920 su procreador-mi abuelo- Joaquín Brotons Fenoll, donde el mosto fermentado en las viejas tinajas de barro de 400 arrobas impregnaba con su embriagador aroma toda la calle del: “Camino Viejo de Almagro”, anteriormente llamado el: “Camino de los Frailes”, sito en el barrio de San Pedro, popularmente llamado: “La Venta del Aire”, cruzando la vía del tren, cuando el “guardagujas”, tenía que levantar o bajar la barrera, según vinera o hubiera pasado el convoy.

También, hay otros olores intensos, que permanecen frescos en mi recuerdo, como el aroma de los plátanos maduros, cuando pasaba a las cámaras de maduración de dicha fruta, en el almacén de mi papá y mis tíos, que estuvo situado en la c/. Virgen, en los números 1 y 3. Asimismo, otro perfume penetrante era el de los melocotones recién cortados de los árboles, que enviaba, en la temporada de los mismos-julio y agosto-, todos los días un camión el señor Morote, que era exportador de frutas en Cieza (Murcia), además de representante de nuestros vinos en dicha zona, en la que teníamos gran cantidad de clientes, dado que, las bodegas de mi padre y mis tíos, cuya razón social desde 1944 era: “Bodegas de Matías Brotons, Hnos y Cía”, eran de las pocas de Valdepeñas que abastecían las provincias de Murcia y Valencia, ya que, la mayoría del mercado de los caldos valdepeñeros en aquellos años eran Madrid y Andalucía, zonas que, también nosotros servíamos con nuestra marca registrada: “Vinos Brotons”, especialmente en Jaén y Granada.

RECUERDOS

Igualmente, está grabado en mi mente la fermentación tumultuosa del mosto de las uvas tintas en las bodegas familiares: “Sta. Pola” y “Sta. Isabel”, cuyas gotas rojas manchaban las blancas e impolutas paredes encaladas, que tenían las nombradas bodegas, que, en parte, estaban decoradas con grandes carteles de toros de toda España: Madrid, Bilbao, Linares, Córdoba, Valdepeñas…., ciudades y pueblos en las que se vendía el vino de: “Brotons”, que, entre sus clientes contaba con personalidades de la talla de los escritores: Valle-Inclán y Pío Baroja; el médico Gregorio Marañón; los periodistas y escritores Julio Camba y José María de Cossío; los pintores:  Ignacio Zuloaga, Joaquín Sorolla y Vázquez Díaz; el afamado torero Juan Belmonte; el escultor Juan Cristóbal y, Antonio Díaz Cañabate, abogado, juez, cronista oficial de Madrid, colaborador de los diarios: ABC, El País… y escritor costumbrista, autor del magnífico libro: “Historia de una Taberna” (Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1947), en el que elogia los vinos que elaboraba mi padre, en aquella época, en la que el reputado galeno y escritor G. Marañón, se hizo cliente fijo hasta su muerte del vino de: “Los Brotones” y, posteriormente, tras el fallecimiento del ilustre doctor, continúo su viuda, doña Dolores Moya, cuyos sobres para incluir las facturas redactaba en una de las máquinas de escribir: “Olivetti”, que había en las oficinas de la compañía mercantil, ya en aquella época: “Matías Brotons, S.A”,  el poeta de la familia, autor de este texto de agradecimiento a Valdepeñas, la: “Ciudad del Vino”, su ínsula báquica, su ciudad-isla…

Pero todos esos recuerdos pertenecen al pasado, que abrasa como cenizas candentes y que, en parte, forman la compleja historia de mi empeño en no salir de Valdepeñas- mi Atenas de La Mancha, mi Alejandría…-,”la tozudez”, “la cabezonería” que dijo mi viejo amigo el poeta, traductor, ensayista y crítico literario Luis Antonio de Villena (Premio de la Crítica), algo que tanto me han aconsejado mis mejores amigos poetas, pintores, fotógrafos, actores…

CONSEJOS

Aún recuerdo la personalísima voz de mi querida Gloria Fuertes, que, me advirtió severamente: “Si te quedas en tu pueblo vas a enterrar tu vida y tu obra”. Y el entrañable Pepe Hierro (Premio Cervantes): “Joaquín, tienes que salir de tu pueblo”, como mi querido Pablo García Baena (Premio Príncipe de Asturias de las Letras): “Sal de Valdepeñas, por favor”. O el bueno de Eladio Cabañero diciéndome tajantemente: “Con la poesía que escribes, que es tu propia vida al desnudo, te van a terminar quemando en la plaza del pueblo”.

Efectivamente, el camino no ha sido fácil, dado que el trayecto ha estado lleno de trampas para hacerme caer: Han puesto palos en las ruedas, ha habido insultos, falta de respeto a mi persona por mi diferencia sexual, humillaciones, anónimos de un poetastro paisano que, entre otras cosas me llamaba: “Puto de pillos”, en los citados anónimos, que envío a cientos de viviendas de Valdepeñas,  pero todo eso lo hacía la chusma, y la chusma, aunque quiera, no me podía ofender, porque la chusma es eso: chusma…No ha sido un camino de rosas, pero ha merecido la pena quedarme en mi ciudad-isla, en la “Ciudad del Vino”, junto a vosotros, mis paisanos/as, que siempre habéis sido comprensivos conmigo y amables, porque la patria chica de Juan Alcaide, Gregorio Prieto, Francisco, Nieva, Sagrario Torres… es una: “Muy Heroica Ciudad”, que abre sus brazos a todo el mundo con una copa de vino blanco, tinto o rosado.

AGRADECIMIENTO

Pues ya ven, estimados paisanos/as, que se equivocaban todos mis queridos amigos/as, ya que, no solo no me han quemado en la hoguera, como pronosticaban algunos, sino que me han nombrado: “Hijo Predilecto de la Ciudad”, algo que nunca esperé, como tampoco lo hice cuando en 2014 me concedieron: “La Medalla de las Letras: Juan Alcaide”, en reconocimiento a mi obra literaria, que ha sido elogiada por plumas  fundamentes como las de: José Hierro, Pablo García Baena, Luis García Montero, Leopoldo de Luis, Carlos Murciano, Francisco Nieva, Luis Antonio de Villena, Vicente Núñez…

En fin, estimados paisanos y amigos, “lo poco gusta y lo mucho cansa”, y como no quiero ser cansino, doy por terminado mi discurso, dándole las gracias a todos/as: Autoridades y público asistente. Muchas gracias de todo corazón y un abrazo báquico.

Viva Valdepeñas, viva sus vinos, viva sus gentes. Y bridemos siempre con caldos de la DO: Valdepeñas, que no solo “brinda alegrías”-como dice el acertado eslogan publicitario-, también hace amigos, porque donde hay vino, hay alegría y hay amistad. Lo dicho: Muchas gracias y a divertirse con moderación en estas: “70 Fiestas de la Vendimia y del Vino”, que el di-vino Dionisos les corone con sus pámpanos de felicidad.

 

Joaquín Brotons Peñasco

www.joaquinbrotons.com

Relacionado

Inicia un chat
¿Necesitas ayuda?
¡Hola!
¿En qué podemos ayudarte?