La campaña de melón y sandía en Castilla-La Mancha cierra sin rentabilidad económica

 La campaña de melón y sandía en Castilla-La Mancha cierra sin rentabilidad económica

La campaña de melón y sandía en Castilla-La Mancha termina con precios que no cubren los costes de producción

 

Productores y comercializadores de la Mesa de Precios del melón y sandía de la Lonja Agropecuaria Hortofrutícola y C. de Castilla-La Mancha, que se viene celebrando desde hace trece años en la región bajo el patrocinio de Globalcaja, han incidido en la importancia de mejorar la planificación, buscando un mayor equilibrio entre producción y demanda.

 

Esta mañana se ha celebrado la última sesión de la Mesa de Precios de melón y sandía de la Lonja Agropecuaria Hortofrutícola y C. de Castilla-La Mancha. En ella, productores y comercializadores han hecho “un balance de campaña negativo desde el punto de vista de la rentabilidad para los agricultores, a pesar de que la totalidad de la producción ha podido ser comercializada”, según ha trasladado Antonio Atienza, presidente.

 

Atienza señala que “los agricultores han conseguido cubrir parte de los costes, pero sin alcanzar una rentabilidad suficiente que permita considerar la campaña satisfactoria para las explotaciones agrarias”. En este sentido, los precios medios ponderados registrados por la Mesa se han situado en 19 céntimos de euro por kilo para el melón y 21 céntimos para la sandía. “El precio necesario para alcanzar un determinado grado de rentabilidad se situaría en torno a los 30 céntimos por kilo. Por eso digo que en esta campaña se han cubierto parte de los costes, pero no han sido cultivos rentables donde el agricultor esté satisfecho y haya ganado dinero”, explica Atienza.

 

Uno de los principales factores que ha condicionado la campaña ha sido, a juicio de la Mesa, el desequilibrio entre la oferta y la demanda, debido al elevado volumen de producción. En Castilla-La Mancha se han cultivado este año casi 4.000 hectáreas de sandía, con una producción media estimada de unas 70 toneladas por hectárea, lo que supone alrededor de 280.000 toneladas. En el caso del melón, la superficie se ha situado en torno a las 6.000 hectáreas, con una producción media estimada de 40 toneladas por hectárea, alcanzándose aproximadamente 240.000 toneladas. En conjunto, se trata de más de 500.000 toneladas de melón y sandía que deben ser comercializadas entre mediados de julio y finales de septiembre, una concentración de oferta que dificulta que el mercado pueda absorber la producción a precios rentables para el agricultor.

 

La evolución de los precios durante la parte final de la campaña evidencia, según la Mesa, la importancia de buscar un mayor equilibrio entre la oferta y la demanda. Atienza destaca que, “a partir del 15 de septiembre, cuando aproximadamente quedaba un 10 % de la producción por comercializar, los precios llegaron a situarse entre 50 y 70 céntimos por kilo”, niveles que sí permiten cubrir costes y obtener un margen para el agricultor. “En cuanto buscáramos un equilibrio entre oferta y demanda, serían otros precios, y el mercado lo ha demostrado”, señala. Por ello, desde la Mesa se considera necesario que el sector avance hacia una mayor planificación y regulación de la producción, de manera que el volumen ofertado se adapte mejor a la capacidad real del mercado.

 

En este contexto, Atienza plantea como una de las posibles medidas correctoras que los productores ajusten las superficies destinadas a estos cultivos, lo que permitiría reducir también los costes de producción. “El consejo o la prudencia es que el agricultor regule, que controle, que ponga un poquito menos; tendría menos costes y tendría mayor beneficio”, explica. El presidente de la Mesa reconoce que se trata de una decisión difícil, especialmente en una zona donde el melón y la sandía cuentan con unas condiciones agronómicas y de calidad del agua y del terreno especialmente favorables.

 

A pesar del balance negativo en términos de rentabilidad, Atienza subraya que la campaña de 2026 ha sido mejor que la del año anterior. En 2025, parte de la producción llegó a quedar sin comercializar debido a las dificultades existentes en el mercado. Este año, por el contrario, toda la producción ha podido ser comercializada, aunque a unos precios medios que no han permitido alcanzar la rentabilidad deseada.

 

La sandía ha presentado un comportamiento algo mejor que el melón durante la campaña. En cuanto a las condiciones climatológicas, Atienza destaca que el tiempo ha acompañado durante la campaña, por lo que “no puede atribuirse al clima el comportamiento negativo de los precios”. Las elevadas temperaturas registradas durante los meses de julio, agosto y septiembre han sido favorables para unos productos eminentemente estivales y han contribuido a mantener el consumo.

 

Desde la Mesa de Precios se considera que el futuro del sector pasa por buscar un mayor equilibrio entre producción y demanda, mejorar la planificación y trasladar al agricultor información suficiente para que pueda adaptar sus decisiones de siembra a la realidad del mercado.

 

Ernesto López Ruiz

ValdeREC
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