Artículo de Opinión: Devenir. Por José Agustín Blanco Redondo

 Artículo de Opinión: Devenir. Por José Agustín Blanco Redondo

Devenir

José Agustín Blanco Redondo

Microrrelato y artículo de opinión sobre la exposición de Javier Tercero en el Museo Municipal de Valdepeñas. 30 de abril de 2026.

“Te miro y ya no eres la misma. Es tu piel, es también tu sangre, pero la curva de tu sonrisa es ahora tenaz, confiada, sinuosa. Albergas los perfiles que me cautivaron en un insomnio de perplejidad, pero tu esencia ya no es la que me sedujo cuando nos conocimos. Tu voz ya no destila la inocencia de la duda y sabe cómo pronunciar las sílabas del adiós sin temor a arrepentirse.

Te miro y ya no eres la misma. El tiempo pasa, jamás aprendió a detenerse sobre ti, sobre nosotros. Y mientras la distancia arraiga en esa tierra de nadie que nos separa, caminas sin mirar atrás, sin miedo a equivocarte, orgullosa, convencida, quizá, de que no soy más que un lastre en ese devenir que te espera, que te susurra, que te promete un mañana cercano, sugerente, enriquecedor.

Te miro y ya no eres la misma. Hay planos de color tras una figura, la tuya, ensalzada con acrílico y transparencias, con rallados y texturas, con ese pulverizado que convierte la pintura en una anatomía misteriosa, congruente, casi hipnótica.

Te miro y ya no eres la misma. No me importa. La sustancia de la vida es el asombro, el descubrimiento, la evolución. Es romper los cristales de este presente efímero e internarse por senderos desconocidos. Quisiera caminar contigo, siempre a tu lado, aunque todavía no reconozca la urdimbre de tu voz, aunque todavía no me haya acostumbrado a lo inédito de tu mirada, de tu esencia, de esa curva que realza tu sonrisa”.

Javier Tercero inició su camino en las Artes Plásticas—sentimiento, voluntad, indagación— en 2003, una suerte para los que apreciamos la creación artística. Este camino le conduciría a su primera exposición individual, Universo Interior. En sucesivas muestras y tal como escribí en 2019 para la de la Universidad de Castilla-La Mancha en su sede de Albacete, Javier experimentó con formatos, técnicas, texturas y soportes, calibrando así la necesidad de comunicarse con el espectador mediante un mensaje no siempre diáfano, sino provisto de esa necesaria subjetividad que busca la interpretación y el diálogo sincero con tantas miradas ajenas. El tránsito y la mirada. La evolución de unas obras siempre deshuesadas por las pupilas del espectador para descubrir esa historia que tal vez se resiste a permanecer oculta. Y porque no hay tránsito sin luz y no existe la estética en la oscuridad, la mirada del autor necesita de ambas, necesita mezclarlas —luz y estética— para que, al final, sea la mirada del que observa sus obras la que revele el origen de ese tránsito de emociones que se derrama y que, tal vez, se hace tangible en lo hondo de su conciencia. Pero no siempre la mirada se acompaña, en su tránsito, de la misma luz. Puede ser luz del alba, prematura y cenicienta, o luz del mediodía, endurecida, o esa luz sesgada, ámbar del atardecer. Incluso puede que, antes de contemplar la obra de Javier Tercero, el espectador se encuentre en esa tesitura expresada por Nicolás del Hierro en unos versos magistrales “…y andábamos, estábamos perdidos / al borde casi de la misma luz”.

En la exposición Devenir que Javier cuelga hasta el 7 de junio de 2026 en el Museo Municipal de Valdepeñas, encontramos obras de series como Catarsis —emociones por descubrir—, Mirada oculta —sugerente, frágil, misteriosa, quizá—, Universos cíclicos —impacto sensorial, texturas sutiles, simbiosis entre la luz, el color y las formas, sosiego, curiosidad, atrevimiento—, Efímero paraíso —azul, ocre, gris y blanco entre resquicios de color negro, esmalte, destellos, acrílico, cedazo, collage y pintura pulverizada— que incluye la obra Utopía —Caminar. Avanzar. Descubrir. Conocer. Progresar. Ilusionarse. Confiar en nuestra intuición. Confiar en nuestro esfuerzo. Aceptar los desafíos. Apreciar el valor íntimo, redentor de la esperanza— y Devenir, entendido como “llegar a ser”, a conseguir esa comunicación fluida y transparente con el espectador o, quizá, como metáfora de la transformación continua de la vida, de la adaptación a las circunstancias y de lo efímero del presente. En Devenir, Javier Tercero nos sorprende con diferentes planos de color jugando con las figuras y con esa armonía entre los cantos de la obra y el mismo lienzo. Emplea acrílico y pintura pulverizada para conferir volumen a las formas y también texturas, rallados, veladuras y reservas que delimitan lo orgánico de lo sintético. Javier nos propone una realidad que no es estática, sino que evoluciona en el tiempo y en el espacio, en un lienzo vital, crecido e imparable que nos ofrece una historia por descubrir.

Para terminar, Javier Tercero nos ofrece el alumbramiento de una nueva serie de título “Inmarcesible”, tal vez entendida como consolidación y perdurabilidad de ese camino iniciado hace más de dos décadas.

 “…estábamos perdidos / al borde casi de la misma luz”, escribió Nicolás del Hierro. Y así, ese tránsito de estéticas que amalgama la obra de Javier Tercero, al tropezar con la luz e inundarse de ella, desbordará de agua limpia la impaciencia de la mirada. De nuestra mirada.

Fco. Javier Márquez

ValdeREC
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