El Nazareno recorre Valdepeñas en una sobrecogedora madrugada de Viernes Santo
La madrugada de este Viernes Santo ha vuelto a sobrecoger a Valdepeñas con una de sus estampas más solemnes y esperadas. La salida procesional de la Real e Ilustre Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado ha recorrido las calles de la ciudad en un ambiente de recogimiento, silencio y profunda devoción.
A las 5:00 horas, aún con la noche cerrada, se abrían las puertas del Convento de los Padres Trinitarios, sede canónica de la corporación, marcando el inicio de un itinerario que ha congregado a numerosos fieles a lo largo de todo su recorrido. Apenas veinte minutos después, la imagen del Nazareno alcanzaba su carrera oficial en la calle Virgen, continuando hacia la Plaza de España, punto neurálgico donde se ha producido uno de los momentos de mayor afluencia.
La procesión, que hunde sus raíces en una cofradía fundada en 1702, ha avanzado por enclaves tan significativos como las calles Real, Plaza Constitución o Castellanos, donde el acompañamiento respetuoso del público ha sido constante. Ya con las primeras luces del alba, el cortejo llegaba a Cervantes (7:00 h) y posteriormente a Seis de Junio (7:20 h), dejando imágenes de gran belleza plástica entre la tenue luz matinal.
Especial emotividad ha despertado el paso por la calle Cristo a las 8:00 horas, uno de los tramos más simbólicos del recorrido, antes de encarar el tramo final que ha llevado nuevamente a la comitiva hasta la calle Virgen (8:30 h). La entrada en el templo, prevista a las 9:00 horas, ha puesto el broche a una estación de penitencia marcada por la sobriedad y el orden.
En el cortejo han participado las imágenes titulares de la archicofradía: Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, Nuestro Padre Jesús con la Cruz y Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, configurando un conjunto iconográfico de gran arraigo en la localidad. Los tronos han sido portados según la tradición de la hermandad: el Nazareno, a un hombro por hombres de trono; el paso de Jesús con la Cruz, a ruedas; y el palio de la Virgen, también a hombro, en este caso por mujeres.
El característico hábito penitencial, con túnica y capillo morado, cordón dorado y hachones de madera negra, ha vuelto a teñir de solemnidad las calles de Valdepeñas en una madrugada en la que el respeto, el silencio y la tradición han sido los grandes protagonistas.
Con esta procesión, la ciudad reafirma su arraigada tradición de Semana Santa, declarada de interés turístico regional, y mantiene vivo un legado que cada año emociona tanto a vecinos como a visitantes.