La Hermandad de Jesús Orando y María de la Amargura presenta su simbólica Cruz de Mayo
Valdepeñas celebra la Cruz de Mayo de la Hermandad de Jesús Orando y María de la Amargura, un altar que simboliza alegría, vida y tradición.
La Hermandad de Jesús Orando y María de la Amargura ha presentado su Cruz de Mayo, un altar que destaca por su carácter luminoso, simbólico y profundamente arraigado en la tradición local. A diferencia de las representaciones más solemnes de la Pasión, esta propuesta busca transmitir alegría, esperanza y renovación, elementos propios del mes de mayo y de la celebración de la Resurrección.
El altar incorpora flores inmortales, agua corriente y referencias directas a la vida, creando una composición que combina estética, espiritualidad y un fuerte sentido comunitario. Entre los elementos destacados se encuentran la Sagrada Biblia, imágenes de gran devoción popular como la Virgen de Consolación y Jesús Nazareno, así como figuras habituales en los hogares valdepeñeros, como la Virgen del Carmen y el Sagrado Corazón.
Un homenaje a la devoción doméstica y a la identidad local
La hermandad ha querido rendir tributo a la devoción cotidiana, aquella que se vive en los hogares y que forma parte del patrimonio emocional de Valdepeñas. La presencia de imágenes familiares y símbolos tradicionales refuerza el vínculo entre la comunidad y sus raíces religiosas.
El acto también ha puesto en valor el papel de la hermandad en la preservación de las tradiciones y en la dinamización cultural del municipio, especialmente en torno a la ermita de San Marcos, espacio emblemático para la cofradía.
Una celebración que une a asociaciones y vecinos
La creación del altar ha sido posible gracias al esfuerzo conjunto de hermanos, colaboradores y vecinos, que cada año participan en esta tradición que combina arte efímero, fe y convivencia. La Cruz de Mayo se consolida, así como una de las expresiones más representativas del calendario festivo local.