Opinión: «Mi amistad con Gregorio Prieto», de Pascual Antonio Beño

Opinión: «Mi amistad con Gregorio Prieto», de Pascual Antonio Beño

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La conocida y reconocida editorial castellano-manchega: «Almud» acaba de publicar en su colección: «Biblioteca Añil» el magnífico libro: «Mi amistad con Gregorio Prieto», de Pascual Antonio Beño, en una espléndida edición, introducción y notas a pie de página del reputado escritor manchego Pedro Menchén, que se abre con un muy interesante prólogo y reúne en el tomo la correspondencia que el poeta y dramaturgo de Manzanares, Pascual Antonio Beño-buen amigo del autor de esta reseña y confidente- mantuvo durante toda su vida con el gran pintor valdepeñero-universal Gregorio Prieto, íntimo amigo de los grandes de la Generación del 27: Lorca, Cernuda, Alberti y Aleixandre, entre otros vates a los que conoció y trató de forma íntima en su juventud, y retrató a todos ellos; retratos, que se puede ver en el Museo-Fundación que Gregorio Prieto tiene en su ciudad natal: Valdepeñas, la: «Ciudad del Vino», la misma que el artífice de esta crónica, en la que también nacieron otros pintores y poetas de renombre como: Delicado Mena, Hurtado de Mendoza, Ignacio Crespo Foix, Óscar Benedí, Bernardo de Balbuena, Juan Alcaide, Sagrario Torres…
El LIBRO.
El citado volumen tiene 136 páginas y más de una docena de ilustraciones de G. Prieto, entre las que se encuentran varios retratos que Prieto hizo a Beño, dado que, la amistad entre ambos no sólo fue de admiración, sino que, también mantuvieron una relación sentimental que duró hasta que Beño se casó, lo que ocasionó el enfado de Prieto y el fin de esa amistad-amor, que, en el principio fue apasionada, pero pasados los años tuvo varias crisis, aunque, posteriormente, volvió a resurgir, pero ya sin amor, ni sexo, solamente la admiración y respeto que Beño siempre mantuvo por el pintor del 27 citado, que nunca fue correspondida hacia Beño, dado los desprecios y humillaciones a los que el genial creador valdepeñero hacía al literato de Manzanares, que impartió clases en varios pueblos de la provincia de Ciudad Real, pero, especialmente, en Argamasilla de Alba, ya que, al ser destinado a dicha localidad, en ella conoció a la que, posteriormente, sería su esposa y madre de varios hijos, como nos narra de forma extremamente sincera y amena la correspondencia en la edición de P. Menchén, escritor que fue alumno en su infancia de Beño, en Argamasilla y, años más tarde, amigo y confidente de P. A. B., uno de los grandes escritores castellano-manchegos, que pasó con más pena que gloria por estos pagos nuestros tan ingratos, hasta el extremo de que en la última carta que me remitió desde Sevilla-donde vivió sus últimos años-, me decía sentirse un hombre totalmente fracasado, dado que su obra apenas salió de su provincia natal y dejó mucha obra inédita: poemas, novelas, teatro… que no se ha publicado, lo que es una verdadera pena, porque estamos hablando de un gran escritor, especialmente poeta y dramaturgo, aunque también era un estupendo crítico literario y articulista, como lo demuestra los varios miles de artículos que publicó en el diario Lanza, de Ciudad Real, periódico al que fue fiel hasta su muerte y publicó su necrológica, que fue el último texto que redactó el propio autor, según nos indica Menchén, ya que lo escribió y lo envío al diario nombrado, y alguien llamó para decir que había fallecido y que lo publicaran.
BIENVENIDO
Bienvenido sea a las librerías esta soberbia edición que P. Menchén ha hecho sobre su maestro de escuela y amigo íntimo, P. A. B-nacido en Manzanares, en 1931 y muerto en Sevilla, en 2008-, en la que nos aclara que Beño y Prieto se conocieron en 1960, cuando el primero tenía 28 años y el segundo 60, y surgió la atracción y el amor entre ambos creadores, aunque Prieto era un pintor ya consagrado y universal, mientras Beño un autor desconocido en el mundillo literario, ya que era inédito.
El libro es interesantísimo y se lee con gran facilidad, ya que, está dividido en 16 capítulos y los pies de pagina nos aclaran todos los detalles y dudas, además de sabrosas anécdotas, ya que Menchén también conoció y y trató a Prieto, en los años 70, lo que ocasiona que nadie mejor que él nos pueda introducir en la vida de ambos hombres, que fueron amantes y amigos…
ENHORABUENA.
Mi más sincera enhorabuena a Pedro Menchén y a «Almud Ediciones de Castilla La Mancha» por sacar a la luz esta valiosa correspondencia, que Beño remitió a su amigo Jesús Martín Rodríguez Caro (Alcalde de Valdepeñas), que es el que le hizo llegar a Menchén las cartas entre entre el pintor y el poeta y dramaturgo, que forman esta joya única titulada: «Mi amistad con Gregorio Prieto», uno de los extraordinarios escritores de esta tierra nuestra, que no le hicieron ni puto caso en vida, pero que gracias a Pedro Menchén está teniendo el reconocimiento que siempre mereció, algo muy de admirar en el mundo literario, que suele ser un nido de víboras venenosas, que escupen su veneno contra todo aquel que destaque o saque los pies del texto, como ha ocurrido con el autor de este artículo, en varias ocasiones a lo largo de mi extensa trayectoria como poeta y narrador, que ya supera los 45 años.
Loados sean los dioses, que tanto amaron los dos amigos: Prieto y Beño, que yacen bajo la tierra, que todo lo enmudece y silencia…

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